El Muro 32. Discriminación Positiva por Méritos “El hábito no hace al monje”
MURO 32
Buenaventura
18/11/2018
Discriminación Positiva por Méritos
“El hábito no hace al monje” Anónimo
Recién egresado de
arquitecto me metí a un concurso de arquitectura para el diseño de un edificio de
una Caja de Compensación Familiar. Saqué el tercer puesto, estaba feliz…sobre
todo por el dinero del premio. Pasada una semana entró una llamada a mi
oficina, se identificó como el presidente del jurado del Concurso, querían una
reunión con la gerente y el presidente de la Junta Directiva de la Caja. Me
asusté, pensé, van a pedir la devolución del premio, que se equivocaron, que no
lo merecía, balbucee… y se concertó la reunión, sin decirme para qué.
No pude dormir
pensando cómo iba a devolver esa plata -ya
me la había gastado- ¿mi papá, un sobregiro, dónde el agiotista?…. Llegué
puntual a la reunión, todos amables, el presidente del jurado me dijo, vea
arquitecto Ordóñez, lo hemos citado para preguntarle si usted está dispuesto a
que su proyecto sea el que se construya, percibí el peso de la mirada de admiración
de todos, especialmente de la gerente –no apartaba la mirada-, baje la cabeza y
sentí que me volvía el alma al cuerpo –ya no tengo que devolver el premio- me
embargó una extraña satisfacción –o sea que me gané el primer puesto- en mi
imaginación apareció el carro que quería y vi mis deudas pagadas-, sí, claro,
por supuesto, contesté. Sin embargo, el presidente aclaró que aunque el
anteproyecto era el que les gustó, mi nombre no podía figurar y, el proyecto lo
haría el ganador del primer puesto… Sí aceptaba, había un dinero adicional y
que no me preocupara, el vencedor ya había aceptado retirar su proyecto y hacer
el mío. Pregunte: ¿porqué…? Arquitecto, usted es muy joven…no tiene hoja de
vida, no lo conoce nadie, y a los arquitectos del primer y segundo puesto sí, y
de sobra, además, usted no tiene experiencia… Me hundí, sentí pena por no tener
“eso” que ellos pedían… no entendí. El
proyecto que se construyó fue el del ganador.
En éste mundo, además
de luchar contra la discriminación del color de piel, de sexo, el
androcentrismo, por el apellido, por la nacionalidad, por la región, por el
segundo apellido, por la raza, la etnia, por la política, por la ideología, por
el estrato social, porque eres bajito o alto, flaco o gordo, porque es bonita o
fea, porque hablas, porque no, porque me caes mal, porque sí o porque no, etc. La Meritocracia es
una discriminación positiva por méritos, en el competitivo mercado laboral hay muchas empresas que no discriminan
y respetan la diferencia, potencian la inteligencia, el conocimiento, el
talento, la experiencia, la capacidad, el don de gentes, la voluntad, y los
méritos. Ellos quieren los mejores…, porque se trata de eficiencia y eficacia,
que se traduce en calidad y ésta en utilidades.
Buenaventura se está
transformando rápidamente, en todos los aspectos, sobre todo en el de los
negocios, si continua cómo va, se convertirá en la capital del Pacífico
colombiano, en una potente ciudad región, rica e influyente. Por eso y muchas
cosas más, la Universidad del Pacífico no puede ser inferior a esos retos, no
podemos por negligencia, incapacidad, ineptitud, amiguismo, corrupción,
clientelismo, ventajismos y racismo, tirarnos el futuro de los egresados “sus sueños no nos pertenecen”. Esos
muchachos deben ser de lo mejor, que se ganen sus puestos por discriminación
positiva y no por amiguismo, que tengan empresas competentes para que se ganen
los contratos por discriminación positiva y no con trampa, o, que les den el
trabajo porque pobrecitos...o que toque por incapacidad, hacer campaña con un
alcalde corrupto o un rector clientelista, tragándose todos los sapos…y se termina así, apoyando robín Hood´s inversos, esos que se roban el dinero y el futuro de
los pobres, mientras a los ricos y poderosos, les limpian la suela de los
zapatos... Cuando gana el mejor, puede que duela, sin embargo, se termina aceptando
y transformando los sentimientos negativos en admiración y emulación, y se
aprende a ser cada vez mejor, con esfuerzo, disciplina y voluntad. Porque hay
justicia y mañana es otro día...sí se juega con los mejores, las posibilidades de
ganar, aumentan.
Hoy no basta con
ser, también hay que parecer. Ser egresado de la Universidad del Pacífico debe
ser un orgullo, que abra puertas. Será mucho pedir…o vamos a dejar que siga
ganando la ignorancia.
Hernán Ordóñez Valverde
Docente UNIPACÍFICO
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