Muro 26. ¿Educación Diferencial, Especial o Etnoeducación? 13/08/2018. “Opinar es un derecho, respetar un deber”
MURO 26
Buenaventura
13/08/2018
¿Educación Diferencial, Especial o
Etnoeducación?
“Opinar es un derecho, respetar un deber”
Cuando llegué a la U.
del Pacífico, me expresé como soy. Después de una escaramuza con unos docentes de un club de amigos que se denominaban así mismos “colectivo docente de
arquitectura”, un docente antiguo se me acercó amablemente y en tono bajo a sotto voce me dijo “profesor Ordóñez, en esta Universidad usted debe tener mucho cuidado,
los profesores y estudiantes de aquí, se ofenden por cualquier cosa…” me
pareció extraño su consejo, sin
embargo, le hice caso, y por algunos momentos parecía un gringo…a cada rato
diciendo excuse me, excuse me, totalmente jarto e impostado
dejé esa pendejada. Soy “blanco criollo
mestizo” mitad paisa y, bugüeño de los blancos de Buga, ve, de eso me di
cuenta acá…, aunque, tengo primos japoneses y sobrinas italianas, una familia interétnica
cosmopolita con sangre indígena y negra, nunca me importó el color de la piel,
del pelo y los ojos –mayor o menor contenido de melanina- desde la perspectiva de
las razas superiores, o, desde la fealdad. Me encanta la diferencia. La vida y
la Arquitectura me enseñaron a ver la belleza distinta y diversa, especial y
recóndita, creo con Don Miguel de Unamuno, que “El fanatismo se cura leyendo y
el racismo viajando”. Tanto la belleza como la fealdad, no tienen nada que ver
con el estrato social, la raza, o la etnia, y están repartidas democráticamente
más en el espíritu, que en el cuerpo...
Nunca he sufrido
discriminación en el sentido plano del concepto, eso creo, empero, he sufrido
en plena modernidad del siglo XX y la postmodernidad del XXI, la más
desvergonzada, la segregación ideológica, decir lo que se piensa siempre ha
sido una fuente inagotable de exclusión… entre otras cosas. Por eso, además de
hablar, escribo.
Bueno, a lo que vamos: "Etnoeducación es la que se ofrece a grupos o comunidades que
integra la nacionalidad y que posee una cultura una lengua unas tradiciones y
unos fueros propios y autóctonos. Educación que debe estar ligada al ambiente,
al proceso productivo, al proceso social y cultural con el debido respeto a sus
creencias y tradiciones." (Ley General de Educación de 1994.). La
educación especial es una transversal de la educación y debe estar en todos los
niveles, para asegurar el aprendizaje en estudiantes con necesidades educativas
especiales, ya sea por sobredotación intelectual o bien por discapacidades
psíquicas, físicas o sensoriales. En términos generales, la educación especial
y la diferencial se asimilan al mismo objetivo, la etnoeducación, es otra cosa.
El estrato social, la raza, la etnia, el género, la
orientación sexual, las preferencias políticas, la nacionalidad, son
diferencias que no deben contar en una Universidad, se debe valorar más bien la
inteligencia y el talento, o sea, lo intrínseco. El suizo Miescher descubrió en
1869 la nucleína y después de 75 años se logró esclarecer la estructura del ADN,
el factor transformante de Avery,
MacLeod y McCarty, en 1952 Alfred Hershey y Martha Chase confirman que el ADN
es la base del material genético, un año después, en 1953 Rosalind Franklin,
James Watson y Francis Crick representaron la estructura tridimensional de la
doble hélice, los dos últimos, con el físico Maurice Wilkins, premios Nobel de
medicina 1962. Ese descubrimiento entre muchas cosas, dejó sin piso las
diferencias raciales desde el punto biológico, el ácido desoxirribonucleico es
el mismo en todas las razas y etnias de la especie humana, su única diferencia
es del 0.01% de los genes que corresponden a características físicas externas
modificadas en miles de años de adaptación a los distintos territorios y climas
de la tierra, por eso, la distinción entre razas y etnias, es social, cultural,
estética, territorial y política, no científica, entonces.
Lo anterior me recuerda a “Lucy”, la extraordinaria mujer… o hembra de 1,10 Mts de estatura
de hace aproximadamente 3.9 millones de años, el homínido más completo
encontrado en el cuerno de África, tal vez lo más próximo a la mutación genética que produjo al ser
humano, no lo sé, madre de varios hijos, muere probablemente de la caída de un
árbol, lo que indica que la posición erguida ya era marcada…, su cerebro pesaba
aproximadamente unos 350 gramos, lo mismo que el de un bebe de hoy, un adulto
anda por los lados de los 1.300 a 1.500 gramos hoy, es probable que el
desarrollo del córtex prefrontal fuese incipiente y el paleocórtes, las áreas
más primitivas, dominara todas las funciones, partiendo de ahí, se desarrolla
el neocórtex, el órgano de la inteligencia se cuadruplicó en 4 millones de años
de evolución. En esas épocas, esos antepasados empezaban a caminar en África,
lo que hace probable, según la antropología y arqueología que el origen de la
especie sea el diverso continente negro…como la madre, o Eva. Parece que el
resto del planeta se pobló con las migraciones nómadas africanas, antes del
sedentarismo.
Saltemos a la pregunta ¿Qué país queremos? En Colombia
esta cuestión no viene sola, es un país de regiones, con una presencia humana
de más de 10.000 años, pluricultural y multiétnico, por eso tendríamos que
resolver primero si Buenaventura va a ser la capital del Pacífico colombiano, o
sea, de la región del Chocó biogeográfico en los departamentos del Chocó,
Valle, Cauca y Nariño, de éstos, el Chocó es el único con el 90% de su
territorio en esta región y con el plus de tener acceso al Atlántico, por tanto,
se tendría que pensar seriamente en la integración a la nación, y que el
Pacífico sea tenido en cuenta por razones obvias y estratégicas -léase
geoestratégicas-, no con migajas, racismo y discriminación, sino, como lo que
es, una poderosa región con el 80% de sus habitantes negros, y el resto
indígena y mestizo. A diferencia de la mayoría del país, en el Pacífico la
minoría son mestizos e indígenas. Sin embargo, tenemos una desigualdad regional
que, entre crecimiento y desarrollo, provocó severas diferencias económicas y
sociales que se reflejan en los índices de riqueza y pobreza –por debajo-,
origen de la mayoría de los males de esta región.
En ese sentido, es válida la etnoeducación, no como
educación especial, sino como lo que es, educación que contenga el legado y la
memoria de esas minorías nacionales y mayorías regionales, no como
consideración especial desde la caridad limosnera, sino como un derecho, como necesidad
al crecimiento y desarrollo de un país de regiones, “No les enseñéis dando ejemplos con manzanas, peras, duraznos, son
cosas de allá…, enséñenles (estructura cognositiva) con chontaduros, pepas de
naidí, con las cosas de acá (estructura cognitiva previa)…” Monseñor
Gerardo Valencia Cano, el “obispo rojo” un inquietante constructor de colegios
en Buenaventura, el primero que habló desde sus homilías de una Universidad
para el Pacífico, proponía una transposición didáctica desde el conocimiento
previo, como ancla o puente al nuevo conocimiento, aprehender y desaprender
desde el contexto, reajustando y reconstruyendo el conocimiento con el objeto
de obtener un aprendizaje significativo, aunque, la cosa es un poco más
compleja, en este Muro dejémoslo ahí, en el constructivismo.
Rescate y consolidación del conocimiento ancestral, de
culturas que han sobrevivido miles de años, y, la cultura, como el conjunto de
facultades y destrezas no puramente instintivas de que dispone una sociedad, un
grupo étnico, una tribu, para mantenerse vivos de manera individual y como
grupo, y es además un aprovechamiento científico de la sabiduría de “otras”
culturas, construidas por “otros” para hacer unidad en la diversidad, reconocimiento
postmoderno respetable de los “otros” como grupo equivalente, sapiencias en
manos de la memoria oral de los sabedores y sabedoras, de las lenguas nativas, de
la arquitectura y el urbanismo, de creencias e ideologías, de su cosmovisión, de
su cocina, sus sonidos, de los ritmos de su cultura imbricados en la memoria genética…,
entonces enfrentamos una de las cosas más espantosas
de la construcción del Yo y de la personalidad en la individualidad, el
reconocimiento del “Otro”, enterarse de que existe “un” “otro” por sí mismo, de
manera independiente, que no depende directamente de nosotros, ni de uno, que es
por sí mismo, es el “otro”…, y luego, otra avalancha
compuesta de xenofobia, discriminación, supremacismo (en blanco y negro), y chovinismo,
hecatombe de la mente, mejor del
pensamiento, de la percepción, de mil conceptos para esquematizar la alteridad,
entender a los “otros” a “él” a “nosotros y vosotros”, la “otredad”, cambiar la
propia perspectiva por la del otro, teniendo en cuenta lo que opina desde su punto
de vista, complejo, es como meterse en los zapatos del otro y ver con el color
de sus “lentes” desde su posición en el mundo –desde su territorio- con
respeto, porque fundamentalmente es,
como uno, como Yo, y como él, verlo a partir de la empatía y la
intersubjetividad. Por eso, el conocimiento es subjetivo en mundos distintos,
dentro de un mismo universo. Ojo, esto antes de llegar a la crítica, que sería
el paso subsiguiente.
La importancia de la cultura es que debe ser
aprehendida, transmitida y ejercida en todas las formas, porque sin cultura un
grupo étnico no sobrevive, a menos que asuma otra cultura más o menos eficaz,
caso en que entrará en un proceso de aculturación, perdiéndose la memoria de
sus orígenes por borradura en una adaptación a una cultura dominante, pérdida lamentable de la sabiduría ancestral, lamentable no solamente para ese grupo,
para toda la humanidad. La etnoeducación permitirá la curaduría de los
conocimientos ancestrales, el salvataje de la cultura de los grupos en riesgo y
el entendimiento con otras culturas, con los “otros”, una desinencia que
conserva el lexema.
Además, en Colombia ya tenemos preceptos de negritudes
e indígenas, así: la Ley 70 de 1991 por los derechos de una ciudadanía
igualitaria y autóctona; la ley general de la educación, Ley 115 de 1994; el
decreto 804 de 1995 por medio del cual se reglamenta la atención educativa para
grupos étnicos; el decreto municipal 143 de 2005, que declara a Buenaventura
territorio etnoeducador, y la Ley 715 de diciembre 21 de 2001 del SGP en
educación. Un potente reto para los docentes, todos los que trabajamos en el
Pacífico y por el Pacífico.
He colocado bastante carne en el asador, porque el debate está abierto, o servido…, y no
podemos ser inferiores a los retos que tiene la Universidad del Pacífico, hay
que salvarla.
La Universidad trabaja sobre los conocimientos a
priori y a posteriori, los universales, y, deja ser al otro, a él, al nosotros
y vosotros, con ellos…, en consecuencia, la alteridad sería transversal a la voluntad
de entendimiento desde el diálogo con el otro, comenzando en nosotros con
ellos, de él con vosotros. Y, en la contradicción de los diálogos, construir y
deconstruir nuevo conocimiento desde la diferencia, que asegure el fin último
del saber, la supervivencia de la Especie. “Nosotros
somos por tanto soy, y dado que soy, entonces somos… Yo soy lo que soy, en función de lo que todas las personas somos”
Ubuntu.
Hernán Ordóñez Valverde
Docente UNIPACÍFICO
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