Muro 72. Propuestas Indecentes
16/08/2020
Muro 72
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Propuestas Indecentes

En política se dice que la peor propuesta es la que no se hace, incluso, así sean propuestas indecentes…
Un hombre de mediana edad y medianamente rico en un cóctel se sintió atraído por la mirada felina de una mujer despampanante que se movía sinuosamente entre copas y canapés, sus formas femeninas se acusaban en el ceñido traje, vestidito que se esforzaba sin mucho éxito en ocultar “los detalles”, todo esto, sobre unos tacones de más de 18 centímetros, ese vértigo comunicaba arremeter solo sí podía, y entonces, embistió. Con una copa de refuerzo y en compañía de la fémina, se atrevió a proponer: -Linda, ¿te puedo hacer una propuesta? -, aquélla contesto con cierta calidez filosa -Eso depende-. -No, no te preocupes, todo depende es de ti-. Envalentonado con otro whisky y animado por la ceñida cintura, lanzó la propuesta: ¿Si te ofrezco 100 millones de pesos por acostarnos, que decís…? -, -…Ah, bueno, lo conversamos-. Se tomaron otra copa en sana paz, en una muy mínima distancia social, luego, éste le dijo directamente ¿Amorcito, y si te doy cien mil pesos por aquello? La mujer salto ¡Atrevido, usted por quién me toma! -No cariñito, tranquila, ambos ya sabemos lo que eres, ahora solo estamos acordando el precio-.
Bueno, pues de eso se trata casi todos los “acuerdos y alianzas” de la politiquería, de el precio. Debo aclarar que en la maquinación no hay acuerdos ni alianzas, solo compromisos y complicidades -es cómo se van a repartir la marrana-.
Cuando un grupo trasgresor utiliza los dineros públicos -que no son de nadie y son de todos- y empieza por repartirlos antes de llegar al cargo, es con el objeto de comprar el cargo, incluso, dependiendo del paciente, ofrecen puestos claves, de alta, media y baja importancia hasta que no queda nada, y viene lo peor, reparten sin escrúpulos lo que no se puede repartir, por eso hay sobre nóminas, nóminas paralelas, cargos inútiles en sectores innecesarios, y después, los contratos, hay que amarrarlos de una vez, o sea, la cosa es un negocio. Las pendejadas de la “misión”, “la visión”, “el pei”, “el modelo pedagógico”, “los concursos”, “el plan de mejoramiento”, “los registros calificados” -en minúscula-, etc., etc., son formatos a llenar, previo maquillaje, el check list para los anaqueles del MEN[2]. Y luego nos aplaudimos entre nosotros mismos, porque somos muy avispados.
“Ya están listos los resultados, ahora faltan las elecciones” Para llegar al cargo, además de lo anterior “hay que amarrar los perros”, cuadrar los resultados antes de la consulta, o sea, cuadrar al CSU[3], bueno, seamos justos, no se puede cuadrar todo el CSU. Luego hay que validar los resultados previos con las votaciones, aunque la consulta es un saludo a la bandera, es necesaria para poder imponer un rector trasgresor, se debe de tener una votación considerable para poder dar legitimidad a lo ilegal, y, para intimidar a consejeros decentes.
Falta el
juego con los candidatos, que pena no haberlos tenido en cuenta con
anterioridad, es por aquello de: en “cuerpo ajeno, marioneta y títere”,
adminículos típicos del país para manejar la cosa pública. Me había olvidado
de los candidatos, discúlpenme compañeros, bueno, los candidatos también son
importantes, deben poder llenar los requisitos, tener algo de favorabilidad,
ser simpáticos, saludadores, metelones, ser afortunados y bendecidos, no es
obligatorio saber de universidades y de universidad, eso se arregla con
asesores. Y, están aquellos candidatos que se inscriben para renunciar, para
dispersar votos, para confundir, para dar impresión de variedad democrática,
¡los comodines! una baza que se pone para lograr ventaja por encima de los
argumentos, los comodines, que no creo que los haya, son parte de la basura democrática.
Entre tanto, las estructuras trasgresoras unidas a los micropoderes establecen la guerra sucia, agitando aguas pantanosas entre verdades y mentiras, pasquines, chismes, calumnias, llamadas, grabaciones editadas, pantallazos descontextualizados y propuestas indecentes, entre otras cositas. Ah, y el robo del computador a Ordóñez, con el objeto de agarrarlo de las g _ _ _ _ s.
Se dirá que todos saben esto, no compañeros, las mayorías no lo saben, por eso la Universidad del Pacífico está como está, con las cuentas fiduciadas (con una mano ajena y grande metida en el bolsillo), y, todo lo académico-administrativo debe de tener el visto bueno de la “acudiente”, de la Universidad del Valle, es tanta la desconfianza del ministerio en la institución, que le tocó poner un tutor institucional ¿una intervención disimulada, para una futura adscripción? Y ni hablar del déficit, de los hallazgos de la Contraloría, de las investigaciones de la Procuraduría, de los procesos fiscales, del plan de desmejoramiento, de los inspectores in-situ, de los profesores que no son profesores, de los administrativos que no son administrativos, de los directivos de papel -directivos que no saben lo que dirigen-, de “secretarios académicos” con más poder que los directores, de secretarios académicos ignorantes confundidos y confundiendo estudiantes, y dando órdenes a profesores que si saben... etc., etc. Son tan graves los problemas de la Universidad, que el mejoramiento logrado por la actual administración, son pañitos de agua tibia.
Los discursos de universidad y universidades en la sociedad del conocimiento, del progreso y desarrollo de la región del Pacífico, de Buenaventura como la futura capital del Pacífico, el de una sociedad justa basada en la solidaridad, el del mejoramiento de la calidad para ubicar bien a los egresados en el competido mercado laboral, todas éstas alocuciones son vencidas por la arenga del regionalismo, del racismo, la discriminación y el etnocentrismo, incluso, más barato, por el seudo-discurso del amiguismo. Y entonces ¿dónde dejamos la dignidad, la solidaridad, el conocimiento, la disciplina, la formación, la experiencia, el carácter, la valentía y el honor de profesores, alumnos, administradores y empleados de Unipacífico, que todavía creen en un mejor mañana? Esos que conforman el ecosistema académico-administrativo que ha logrado sostener la institución hasta ahora, a pesar de los intentos de las estructuras trasgresoras por destruirla, todos esos valores los vuelven tonterías porque no los pueden comprar, porque no tienen precio, los han tirado a la caneca de la basura y los van a seguir tirando... ¿Les parece duro? duro es para los egresados tratar de abrirse camino en el exigente mercado laboral con un diploma decorado con esas perversidades… De ustedes depende.
Esto lo sabemos, solo quería escribirlo.
“Por la Universidad que el Pacífico merece”
Hernán Ordóñez Valverde
Rector Universidad del Pacífico


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