Muro 77 La Oportunidad. 07/09/2023
Buenaventura 09/04/2023
Muro 77
La Oportunidad
Mi padre, el arquitecto Pedro J. Ordóñez O., decía: “No es la falta de oportunidades lo que atrasa al hombre, ni a sus instituciones, es la falta de preparación, si no te preparas, las oportunidades pasarán y otros las aprovecharán.”
A la Universidad del Pacífico se le apareció una oportunidad de oro con el actual gobierno nacional, tiene presidente y una vicepresidenta amigos, eso sólo, es la oportunidad. Además, una política que implica educar a los más pobres, con presupuesto para el litoral del Pacífico colombiano, y que más que la Universidad del Pacífico, la más indicada... Pero, la oportunidad cogió a la institución con los calzones en la mano, la sorprendió en un continuo proceso de desinstitucionalización, con una muy difícil certificación institucional, que todavía genera dudas, con programas perdidos, con solo dos programas y una tecnología acreditadas de ocho, o sea, el 37% en firme.
Petro y Francia, deberían haber encontrado una institución robusta en la que solo tuviera problemas de financiación por discriminación presupuestal desde Bogotá, a una institución carente de oportunidades, no por su calidad, sino, por falta de plata…, a una universidad que el mismo Paro cívico de Buenaventura le ubicó 200.000 millones de pesos del presupuesto nacional en los acuerdos del 2017 para la ciudadela universitaria, en fin, a una Universidad abandonada esperando solo el empujón de un Estado amigo, pero no, y eso lo sabe el senador, Ariel Ávila, lo sabe muy bien el Ministerio de Educación Nacional desde hace rato, desde antes del actual gobierno nacional, y ya lo saben Gustavo Petro y Francia Márquez, están al corriente que los problemas no son externos, no son del gobierno nacional, los Problemas son, desgraciadamente, internos, la universidad se está descomponiendo por dentro.
Simular que no lo notamos, es un craso error de candidez, soy consciente de que se aproxima el fin de año y con esto la terminación de los contratos de los docentes ocasionales, empieza un momento delicado…, no puedo exigir más que la lectura silenciosa de este Muro 77, sin embargo, los estudiantes no, ellos gozan de libertad y no comprometen su estadía en la Universidad, al contrario los necesitamos, necesitamos que se queden, que se queden y piensen, por eso no va a haber persecución contra ellos, como en los tiempos de Félix Suárez, que inhabilitó a las más poderosas líderesas que ha tenido la institución…, por eso, los estudiantes de hoy necesitan nuevos liderazgos, los actuales están entumecidos…, no ven que la oportunidad se puede perder, peor, la estamos perdiendo.
Con este Muro no pretendo allanarles el camino a esos micropoderes que no pueden entender que el problema no es solo de plata y de ubicar amigos. Con la expulsión del rector Suárez, la mayoría pensaban que los problemas de la universidad terminarían y vendrían una etapa ideal de ríos de leche y miel, nada más alejado de la realidad, el problema no era Félix, él era la cabeza visible, decapitado, en un esfuerzo conjunto entre estudiantes con sus lideresas, de tres profesores de planta y una ocasional, del Sindicato y con la posición vertical de una consejera del Ministerio, una a la que el rector puesto por un juez de Buenaventura, casi mete a la cárcel, si la cosa no se mueve desde bien arriba, la convierte en presidiaria, a veces me pregunto: ¿si no era menos malo haber dejado a Félix?
El protegido de la rectora Carmela, Suárez Reyes, apoyado por el Sindicato, con las mayorías de profesores, estudiantes y egresados, y con casi todo el sector administrativo a su favor, siguió manoseando en las rectorías de Candelo Estacio y Hugo Tovar, de ahí tan difícil la gestión de éstos, además, las rectorías encargadas que siguieron eran de ese mismo poder, por eso, las cosas no cambiaron…, y el deterioro continuó. La culpa de lo que tenemos ahora, no es del rector actual, es herencia inconfesable de esas prácticas clientelares nefastas, instaladas después del rector fundador.
Con esta reflexión tampoco estoy abriéndole paso a los huérfanos del poder, uno de esos huerfanitos verá si sigue llorando su pérdida en las oficinas del ministerio en Bogotá, y el otro, si sigue lloriqueando por los pasillos del Campus, tampoco a los nuevos oportunistas en la sombra…, y menos para mí, estoy en otra cosa. Me interesa que entendamos que hay cambios necesarios para hacer, drásticos, si queremos aprovechar la oportunidad, Petro y Francia no van para siempre.
Esto lo sabíamos, solo quería escribirlo.
Hernán Ordóñez Valverde
docente
Universidad del Pacífico
Buenaventura
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