Muro 43 -Pigmalión- Carta Abierta al Comité Ejecutivo del Paro Cívico de Buenaventura


Buenaventura 11/02/2019
Muro 43


Carta Abierta al Comité Ejecutivo del Paro Cívico de Buenaventura
Atención: Mesa de Educación – Sub-Mesa de Educación Superior

Pigmalión

“¡Ay, caballero, mis medios no me lo permiten! Tampoco usted tendría moralidad si fuese tan pobre como yo (Expresión del personaje: Eliza Doolitle (Liza), de la obra teatral Pigmalión, 1913” George Bernard Shaw


La Universidad del Pacífico pareciera estar enamorada de lo que han hecho de ella en los últimos tiempos, su capacidad de transformación está encaminada a cometer los mismos errores que la llevaron al descalabro con tal de no tocar el mal, como si el mal fuera su culpa o parte de su creación, y que, sin éste, la institución no pudiera sobrevivir. Hoy se encuentra a sí misma, y, con la protección del “Paro Cívico”, en un inatajable proceso de autodestrucción.

Mi ingreso a la Mesa de Educación fue difícil, la condición de blanco-criollo-mestizo me ha hecho complicada las cosas en la Universidad, sin embargo, sé que no es tanto por el mayor o menor contenido de melanina, es sobre todo por la diferencia de enfoque ideológico ¿enfoque diferencial?, decir lo que se piensa será siempre una fuente inagotable de discriminación, en casi cualquier parte del mundo.

En la primera reunión a la que asistí, me sentí entrando a la cueva de Rolando, como si cientos de niños fantasmas me impidieran entrar…, no obstante, estaba equivocado, los miembros de la Mesa de Educación fueron especialmente educados, respetuosos, vi esfuerzo sincero en varios miembros de la Mesa por aceptarnos, y de uno en especial, por escucharnos. Habíamos llegado por invitación expresa de algunos miembros del Comité Central del Paro, de todos modos, y a pesar de la amabilidad e inteligencia del discurso por parte de los miembros antiguos y originales, no pertenecía...que pena de mi parte incomodarlos, empero, insistí –son cosas de la modernidad que se aprenden en el ejercicio de la política-, sobre todo, porque a no ser que exista una mejor definición, la Universidad del Pacífico es una institución nacional que se maneja con dineros de la nación –públicos-, y mi condición de docente de carrera o planta de la Universidad, me autoriza a representarla y defenderla.

Antes de lo anterior, vienen los problemas de la Universidad del Pacífico que obliga una cita con el Comité Ejecutivo del Paro (8/02/2018), una delegación de profesores de carrera –o planta- y algunos ocasionales que habían sido despedidos (no contratados) expusimos por primera vez los problemas desde la otra orilla, desde la academia, no desde el abandono del Estado y la discriminación, estos dos últimos, caballitos de batalla exitosos en el difícil proceso del gran Paro Cívico de Buenaventura. A la Universidad no le toca el abandono del Estado, no es por ahí, a pesar de ello, la reunión no produjo efecto visible –invisible, sí-, el Comité del Paro Cívico mantuvo su fidelidad a la Mesa, y ésta, apoyó incondicionalmente al rector Suárez, contra todo comentario y análisis, contra viento y marea el Comité ejecutivo fue fiel a su equipo, a su gente, a la Mesa de Educación, y, los de la otra orilla no éramos parte. Lamento por la Universidad esa decisión de parte del Comité Ejecutivo, no obstante, la entiendo, a la larga es así como se hace un movimiento político unificado que pueda tener repercusión ciudadana en un país en vías de desarrollo, contra eso, la razón siempre perderá…y perdió, la cuenta visible del detrimento es a enero de 2019 de $5.750 millones de pesos, un déficit 2018 anunciado que no pudimos contener –junio de 2017-, a esa fría cifra hay que sumarle las liquidaciones 2018 y los meses adeudados a todo el personal de la Institución.

Luego arribaron espontáneamente al Comité del Paro las lideresas estudiantiles de la Universidad, el primer contingente de docentes de carrera habíamos dado por perdido nuestro diagnóstico y tiempo frente al Comité Ejecutivo, empero, la espontaneidad de las lideresas lograron mover en algo la mirada del Comité del Paro, esa fogosa incursión, tampoco motivó un cambio positivo a los problemas de la Universidad, el Comité seguía creyendo que el problema no era el rector y su equipo, que la traba estaba en Bogotá, el dinero que enviaba el Estado a la del Pacífico no era suficiente, simple, ese era todo el problema.

Mientras, los académicos y el Sindicato nos organizamos en la Mesa Triestamentaria con el objeto de contener la debacle de la Institución, aunque, estábamos señalados, continuamos hasta formar la Multiestamentaria con la Sub-mesa de Educación Superior del Paro Cívico de Buenaventura, esa es historia conocida.

La estructura de poder que tiene parasitada la institución no dejó de moverse, aplicó todo el juego sucio que pudo para asegurar el control y su supervivencia, cooptó al CSU (Consejo Superior Universitario); inhabilitó la plancha de docentes de planta al CSU; evitó la participación a elecciones del CSU a los docentes ocasionales; eliminó el voto en blanco en las elecciones de representante docente al CSU;  cooptó al CA (Consejo Académico); desterró a la academia de todos los puestos de control; sacrificó 50 docentes entre doctores y magísteres; aniquiló a 16 empleados sindicalizados; arrinconó y ninguneó a los docentes de planta; trató de sacar 51 empleados sindicalizados, sin éxito; dobló la nómina –creando una nómina paralela-; trató de controlar la reunión en Bogotá con la viceministra de Educación Superior del gobierno de Santos, sin éxito; amenazó e intimidó a líderes y lideresas de la Mesa Triestamentaria; amenazó con demandar al Ministerio de Educación para que un Juez cambiara los resultados del Plan de Mejoramiento; Anunció la creación de otra Universidad del Pacífico en Cali, la del Nuevo Latir para desviar la atención; creó el grupúsculo autodenominado etnoregionales; saboteó a ASPU Buenaventura hasta dejarlo colgando de un hilo; estropeó la Asamblea de docentes citada por los profesores de la Mesa Multiestamentaria y destruyó las mesas creadas para salvar la Universidad, con el susto de la intervención; señaló a los docentes de carrera como los culpables del descalabro; reseño a los estudiantes como culpables del descalabro; destruyó la poca unidad de los docentes ocasionales con purgas y amenaza de depuraciones; sancionó a un docente de carrera consejero superior; sancionó a cuatro lideresas, para que afinaran; infiltró el movimiento estudiantil con prebendas, excursiones y exclusiones, hasta desmembrarlo –excluyo el exitoso y efectivo viaje a Bogotá a la reunión del Movimiento Estudiantil Pro financiación de las Universidades Públicas-; persiguió a la única docente ocasional de la Mesa, hasta aburrirla, ya se fue; le echó la culpa del mal y de todos los males al rector sancionado, y, asunto arreglado; designó al rector encargado; creó el adefesio de Acuerdo que obligaron a firmar a los profesores ocasionales –salvo excepciones-, con el objetivo de no pagar noviembre, diciembre y enero, con todo, se les cayó gracias al Ministerio de Educación y del Trabajo; bueno y etc., etc., etc.

Hoy se encuentran tratando de fragmentar el Sindicato, dejándolo sin oxígeno, sin liquidación 2018  y sin paga, por sitio, obligarlos a firmar un contrato que sacrifique la continuidad laboral y mande al carajo los acuerdos; y otra vez lograron engañar al Comité Ejecutivo del Paro Cívico de Buenaventura, y éste, otra vez se dejó embaucar, se reunieron con el viceministro de Educación Superior del actual gobierno de Duque, ignorando a la Mesa Multiestamentaria, ésta ya no va, y que las cosas no funcionan en la Universidad es por falta de plata, y la culpa la tiene el gobierno nacional que no manda lo suficiente, y, que por acá, todo bien…

Me sorprende la ingenuidad de estos, pero más me asusta la nuestra, la candidez que nos embarga tratando de salvar lo insalvable. La estructura de poder pudrió la Universidad hasta los tuétanos, es actualmente una desvencijada y desprestigiada oficina de contratación y empleo, un devengadero, da tanta pena que puede yacer al lado del Hospital Luís Ablanque de la Plata, a las dos instituciones lo único que les queda es su pasado glorioso, a la Universidad le falta un poquito para acabarla de enterrar. Me dicen por favor si estoy equivocado y la cosa pueda ser peor…

Ante esta situación que todos conocen, me preguntan por qué el Estado nacional no interviene de una vez por todas y acaba con tanta vagabundería, no, el gobierno de Santos tenía planeado la intervención y fue atajada desde acá…, y el actual, todavía no se entera totalmente de la situación, además, hay una idea desde la política nacional que impediría una intervención total, por la cual es mejor que la intervención con un administrador in situ se dé por pedido expreso de la comunidad académica, de la sociedad o por bancarrota. La situación de Buenaventura es tan crítica que cualquier intervención directa del gobierno será interpretada como una intromisión de la oligarquía bogotana y paisa en asuntos propios y autónomos, algo así como que el gobierno nacional le quiere quitar la educación a los pobres, todavía está muy fresca la privatización de Colpuertos y mucha gente no olvida la liquidación nefasta de la Flota Grancolombiana, ambas intervenciones empobrecieron a Buenaventura. Por lo tanto, la cosa debe de ser por acá…, a pesar de que, esos dos fantasmas, la privatización y la liquidación, son los que sigue usando la politiquería para asustar a los bonaverenses, e impedir cualquier cambio positivo, con el objeto de seguir parasitando lo público.

Complicado…, no obstante, ha de haber solución. Esa estatua debe cobrar vida, y volverse Universidad, la metamorfosis, si se da, debe venir de los académicos y de la Política, nivelando la balanza de pesos y contrapesos del poder. Las cosas académicas, el conocimiento, la enseñanza, el aprendizaje, la investigación y la proyección social, son inherentes a profesores y estudiantes, cosas de la comunidad académica, no es el amor carnal desenfrenado a la intermediación contractual y a los puestos, con la creación de empleos inútiles en sectores innecesarios, para alimentar una clientela inservible, esto es más complejo y delicado, es el amor platónico a Galatea para amarla y defenderla del mal.

Cuando Liza le dice a Henry, que su condición de pobreza le impide a ella tener un comportamiento ético, y que, en cambio él sí lo puede tener dada su buena condición económica, sería como afirmar que los pobres son corruptos por pobres y, los ricos éticos por ricos, ni lo uno ni lo otro. El efecto Pigmalión, en el nobel Bernard Shaw -1856, 1950- con su obra de teatro “Pigmalión”, empero, siendo exegético, el honor primero es de Ovidio –43 A.C., 17 D.C.- de su libro 10, el "efecto" es un reto trascendental del alma humana encarnada, la metamorfosis. Se trata de conseguir los objetivos más difíciles, con la ayuda de la confianza que los demás tengan en nosotros, en vosotros y en ellos, de la motivación ejercida en un pueblo por sus lideres, para lograr la anhelada transformación.

La Buenaventura invisible, la profunda, esa que ustedes defienden y representan muy respetados señores líderes del gran Paro Cívico -16 de mayo al 6 de junio de 2017, ustedes que pusieron el valor ético, y, el romanticismo, con arrojo, disciplina, y una dosis de irresponsabilidad, ésta última, se puede llamar valentía, porque sin estos valores con la dedicación mística, no hubiese sido posible concitar la furia de Buenaventura, allí puede estar la metamorfosis de un pueblo que tal vez esté en uno de los procesos más significativos de transformación social y político en el país. Tarea magna de hacer ciudad, desde la democracia participativa.

Sin embargo, se está descubriendo que vencer al Estado nacional tal vez no era el reto más importante del Paro Cívico, ni el más difícil, el presidente Santos resultó ser un caballero, además, su gobierno firmó la Paz, y para nosotros como resultado de las negociaciones del Paro, se creó el Fondo Autónomo para el Desarrollo de Buenaventura -Ley 1872 de diciembre de 2017-, eventos muy importantes, que colateralmente descorrieron uno de los telones de los problemas estructurales de Colombia y de Buenaventura, la corrupción, esa que hoy, sin el ruido de los fusiles, de las minas quiebrapatas y la voladura de las torres de Energía, estamos viendo con claridad.

El reto de Buenaventura, está en Buenaventura, ya no es Bogotá, entonces, tal vez el gobierno nacional no sea el enemigo, más bien un aliado poderoso para desarticular la estructura transgresora que devoró el Hospital Luís Ablanque de la Plata, la que se comió la Alcaldía, la que impidió que Buenaventura tuviera agua potable, y la que está hoy, desmantelando la Universidad del Pacífico.

 Esto lo sabemos, solo quería escribirlo


Hernán Ordóñez Valverde
Docente Universidad del Pacífico

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