Muro 9. Autonomía Vs Soberanía 10/2017. “No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte, que es casi un deber…No traiciones tus creencias, ...”
EL MURO N° 9. 10/2017
Autonomía Vs Soberanía
“No te
dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el
derecho de
expresarte, que es casi un deber…No traiciones tus creencias, ...” Walt Whitman
Hace unos días voté
para el “Comité Paritario” de la Universidad, me sorprendió encontrar en el
tarjetón el Voto en Blanco, no esperaba hallarlo, pues según un consejero
superior a quién increpé públicamente sobre la falta del voto en blanco en la
elección al C.S.U. (Consejo Superior Universitario) y al C.A. (Consejo
Académico), dado que mi intención era votar en blanco para el C.S.U., porque la
única fórmula permitida por el Comité Electoral para representar a los
profesores era con un directivo académico-administrativo
de principal, y éste, no representa los intereses de los docentes en el C.S.U.,
por razones obvias -un gerente no puede representar los intereses de los
trabajadores en el sindicato, es como mandar al gato a representar los
intereses de los ratones-, el consejero en mención, me informó que el voto en
blanco había sido suprimido por el C.S.U., y, cómo sólo se aceptó una lista al
superior, descartando la de los docentes de planta, entonces, la “única” plancha
aprobada ganaba por “W”…quedé anonadado. Qué una Universidad Pública, de índole
nacional, y, en el Pacífico colombiano, este sometida a éste despropósito
antidemocrático, no lo puedo entender, eso puede estar bien para una
institución privada, con dueños particulares, de curas, o en el peor de los
casos, para una institución capturada por la corrupción y el clientelismo, ahí
sí entiendo, sin embargo, ¡en la del Pacífico!
El miedo es el peor
consejero que existe, cualquier tipo de miedo. Ése nos hace cometer un montón
de barbaridades, ahora, que ésas las cometamos con nuestra vida, en nuestros
negocios, pasa, empero, en una organización pública para el beneficio de la
sociedad, no.
Bueno, a lo que
vamos. La autonomía: “Es la capacidad que tiene una entidad de establecer sus
propias normas y regirse por ellas a la hora de tomar decisiones”, en la
Universidad pública es tener independencia política y administrativa en
relación a los factores externos, como el poder político, el económico o el
ideológico… La soberanía: es el poder político que corresponde a un Estado
independiente, en Colombia, la soberanía reside exclusivamente en el pueblo, el
pueblo la ejerce en forma directa o por medio de sus representantes en los
términos de la Constitución de 1991.
La Universidad del
Pacífico no es un estado soberano independiente, por supuesto, está inmersa en
el marco de la Constitución y la Ley colombiana, y, la Autonomía no significa
que los directivos ocasionales puedan hacer lo que a bien se les ocurra, la
Autonomía Universitaria es una especie de escudo contra las intromisiones indebidas
de la política, la economía y las ideologías, para evitar que la razón, las
ideas y el pensamiento científico, sean secuestrados por esos poderes. Se debe proteger
el conocimiento y la libertad de pensamiento para que podamos estudiar y moldear
la realidad presente, entender la pasada, y hacer prospectiva. Por tanto, la
Autonomía no pueden ni debe ser un arma contra esa libertad, ni contra la Ley.
Los docentes y los estudiantes no podemos ni debemos estar al arbitrio de
intensiones politiqueras y clientelistas, si a eso llegamos, la Universidad
cómo suprema curaduría del conocimiento muere, se degenera, se convierte en un
devengadero, en un fortín burocrático sin significado, vacua.
Sí evaluamos el
ingreso de docentes, administrativos y empleados por lo bajo, subvalorando las
verdaderas potencialidades de los hombres y mujeres del pacífico, estaríamos
cometiendo el mismo error que muchos del gobierno central, que ha creído que
los negros son incapaces de educarse, de formarse, de enseñar, incompetentes para
entender la ética, y, que sólo saben de pereza, latrocinio y corrupción ¡no! hay
generaciones de hombres y mujeres capaces, incluso muy competentes, esperando sólo
una oportunidad, bajo las mismas condiciones de cualquier ciudadano colombiano…
Porqué tenemos que entrar por la puerta de atrás, como los incapaces, sin
dignidad, no, es por la puerta grande, por delante. Algunas de esas actitudes
negreras son las que tienen postrada a la Universidad en la execrable clasificación
de una de las 10 instituciones públicas más ineficientes del país (Confidenciales
Semana.com 22/11/2017).
La Universidad no es
una institución de beneficencia para los desempleados, ni un escampadero, es un
ente formador de los mejores hombres y mujeres, para que hagan riqueza y prosperidad
para todos, para que sean los líderes educados que tanto necesita el pueblo ignorante,
empobrecido y desempleado. Si escogemos los mediocres, matamos la motivación de
los buenos docentes, de los excelentes administrativos, y algo peor, sembramos en
los estudiantes la desesperanza. Avalar la palanca, el favor, el cariñito, el
compromiso político donde sólo con ser amigo de tal o cual ya tengo el puesto y
el sueldo, por encima de la capacidad, el carácter y la personalidad, nos vamos
a seguir tirando el país, la región y el distrito… Y entonces nos tendríamos
que preguntar ¿Cuáles reivindicaciones?
De mi parte, me la
sigo jugando por los líderes del Pacífico de mentes liberadas, inteligentes y
autónomos, con capacidad para generar riqueza por sí mismos a través del
conocimiento y el respeto a la diversidad, que saben que la formación de las
nuevas generaciones está dentro de la ética y el respeto por el otro, que honran
a su región y entienden que ésta Universidad fue creada como un instrumento del
discernimiento, institución fundada para consolidar individuos en la sociedad
del conocimiento, y, como raza, como etnias, con identidad y memoria propias, para
permitirles ubicarse con dignidad y gallardía al lado de otras razas y etnias en
los conciertos del conocimiento y el poder, y así, construir nación desde la
región.
Esto lo sabemos, sólo quería escribirlo
Hernán Ordóñez Valverde
Docente
Unipacífico
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