Muro 8. Profesores de Planta Vs Profesores Ocasionales. Los docentes de carrera o planta no son enemigos de la Universidad, ni enemigos de los ocasionales... 12/2017


EL MURO N° 8. 10/2017

Profesores de Planta Vs Profesores Ocasionales

La Región, sus gentes y los estudiantes nos acogieron con beneplácito y esperanza, nueva sangre proveniente de varias regiones del país y de diversas Universidades nacionales y extranjeras, especialistas, magísteres y doctores, seleccionados en Concurso de Méritos por la Universidad Nacional de Colombia -Sede Palmira-, para la Universidad del Pacífico, para una ciudad cosmopolita.

…Era como volver al principio, al nacimiento de la U del Pacífico cuando el Dr. Barona importó profesores de varias buenas Universidades de Colombia y de Cuba, con el objeto de tener la mejor y experimentada planta posible, docentes con amplias calificaciones y cualificaciones académicas. Barona Murillo no quería equivocarse, sabía que asegurar buenos resultados académicos en el Pacífico implicaba una buena plantilla. Los convenció de venir a Buenaventura, les pagó con generosidad, los estimuló con bonificaciones, con vivienda, hoteles, con gastos de representación, etc., traerlos no le fue fácil, otra lucha contra viento y marea. El fundador no tenía dudas frente a los efectos que quería, conocía bien a sus gentes, sus cualidades y defectos, sus potencialidades y deficiencias, conocía a Buenaventura, y, sobre todo, conocía a su clase política… había que formar primero, con lo mejor, para que luego los egresados ya con experiencia y formación adicional, fueran asumiendo los puestos de mando en armonía con una planta profesoral consistente, que se esperaba ir logrando con los años. Cómo hombre educado y viajado había llegado a la misma conclusión de Monseñor Gerardo Valencia Cano, la libertad y la prosperidad sólo se consigue a través del conocimiento. Y ambos lo lograron, el “Obispo Rojo” creó innumerables instituciones educativas en Buenaventura y en el púlpito sembró la idea de una “Universidad para el Pacífico”, tres lustros después, el Dr. Omar trabajaría a la cúpula política nacional y, aprovechando su ascensión en el año 1986 cómo principal en la Cámara de Representantes, propuso el Proyecto de la Universidad del Pacífico, que concretó en 1988.     

Hace cuatro años largos empezó el proceso de docentes de planta o de carrera en la Universidad del Pacífico, una acción resultado de la huelga que ocasionó la cancelación de un semestre, requerimiento del Ministerio de Educación al entonces rector Florencio Candelo Estacio para incorporar 80 docentes de carrera. Un requisito apenas elemental a cualquier Universidad pública, con el objeto de contribuir a mejorar la calidad académica, y, disminuir el manejo clientelista en la contratación y desvinculación de docentes. Sin embargo, creo que los micropoderes no piensan así, sí creyeran en el proceso tendríamos los 20 docentes faltantes de la primera etapa y estaríamos programando la segunda tanda de 40 “¿…?”.

Cualquier Universidad pública o privada se nutre de una mixtura de docentes, que son iguales entre sí para el fin de la educación (enseñanza y aprendizaje), así: los de Planta; los ocasionales de tiempo completo y medio tiempo; los catedráticos, y los visitantes o invitados. Los de carrera tomaron la decisión de la docencia como plan de vida definitivo; entre los ocasionales encontramos los que tienen la docencia como plan de vida y esperan convertirse en docentes de carrera, y los que la tienen por vocación complementaria con otros trabajos o negocios; y, los catedráticos, la “cola” de la docencia en Colombia -en otros países, son la élite-, los hora cátedra están conformados por aquellos que no viven de la docencia plenamente y se ayudan económicamente con ésta, o se inician en la profesión esperando oportunidad de emigrar a ocasionales o de carrera, sin embargo, la Cátedra debería ser para los más conspicuos profesionales de otras áreas diferentes a la docencia que la Universidad necesita, por su experiencia práctica, para redondear el conocimiento. Ninguno de los anteriores es más ni menos que los otros, son complementarios, su diferencia es contractual. En otras palabras, los de carrera no le quitan el trabajo a los ocasionales, ni viceversa, ni los catedra a los ocasionales o viceversa. Una Universidad balanceada se apoya en todos y en proporción justa, con un arqueo inteligente entre recurso y calidad.

Cuando no se reconoce lo anterior, entramos a la nefasta “fauna” universitaria, un hábitat caníbal, tosco y desconfiado, promovido por otros intereses –siembra miedo, divide y reinarás-, compuesto por docentes de carrera que no dejaron de ser ocasionales u otros que siguen siendo hora cátedra, y algunos que se creen más que un decano, que los consejeros, vicerrectores o el rector, entre otras cosillas; ocasionales que actúan como docentes de planta y trabajan como catedráticos, y, por su antigüedad, proceden como “dueños” de la institución, entre otras cosillas; catedráticos que se consideran de menor “estrato” académico que el resto, o al contrario, por no necesitar de los ingresos cátedra, se auto ubican en un “estrato superior”, y así...

Los docentes de carrera o planta no son enemigos de la Universidad, ni enemigos de los ocasionales y catedráticos, tampoco del cuerpo directivo, son colegas, son compañeros de trabajo que se deben a una condición de la democracia, la meritocracia. Además, en el caso de la UNPA ésta ha estado dirigida por hombres y mujeres del Pacífico que saben que el producto de la Universidad son los estudiantes, jóvenes graduados que dependen directamente de sus profesores, y que el personal administrativo es de apoyo a la labor docente. Que la Universidad se debe a la sociedad con estudiantes y egresados bien formados, con valores y principios éticos, con conocimientos, libres de politiquería, que entienden sobre los daños de la corrupción y el clientelismo, que no se dejen robar, ni se roben así mismos, con espíritu de liderazgo, compromiso con el medio ambiente y responsabilidad social.

Esto lo sabemos, sólo quería escribirlo.                       
Hernán Ordóñez Valverde
          Docente Unipacífico

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